El blanco: una tradición que se hizo popular
No existe una única explicación totalmente documentada sobre el origen de la ropa blanca.
Una de las teorías más extendidas relaciona su popularización con La Veleta, una peña pamplonesa fundada en los años 30. Sus miembros habrían elegido vestir de blanco para diferenciarse del resto y porque era una ropa sencilla, económica y fácil de conseguir.
Con el paso de los años, cada vez más gente adoptó esta forma de vestir hasta convertirla en parte inseparable de las fiestas.
Hoy basta ver una camiseta blanca para empezar a pensar en julio.

¿Y el pañuelo rojo?
Si hay un elemento imprescindible durante San Fermín, es el pañuelico rojo.
Tradicionalmente se relaciona su color con San Fermín y su martirio, aunque, como ocurre con muchas tradiciones populares, existen distintas explicaciones sobre su origen.
Lo que sí está claro es cuándo hay que llevarlo.
Antes del Chupinazo, el pañuelo espera en la muñeca, en la mano o guardado. Cuando el cohete estalla el 6 de julio a las 12:00, se anuda al cuello.
Y ahí permanece hasta que llega el Pobre de Mí.
Mucho más que blanco y rojo
Vestirse de blanco y rojo es una de esas cosas que hacen que durante unos días Pamplona parezca una sola cuadrilla enorme.
Da igual de dónde vengas o si son tus primeros Sanfermines.
Durante nueve días compartimos colores, calles, música y fiesta.
Porque el blanco y el rojo no son solo la ropa de San Fermín.
Son Pamplona en julio. Y si has estado, lo entiendes.








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